Siento que mi vida es una película. Pero una película de esas malas para uno, no para el espectador, quien se siente feliz al estar frente a drama y llanterío.
Los protagonistas siempre son los más afectados, los que sufren, los que ven como su vida se despedaza por dentro, mientras un par de ávidos seres intentan conseguir el mejor asiento, las mejores palomitas y la mejor compañía que pueda ayudarlos a digerir las imagenes emotivas alucinantes.
Para mi no hay nada alucinante, sólo decepción, desesperanza, martirio, colores negros que juegan con la superficialidad de mi ser. No hay nada que hacer frente a un hecho del pasado. Muchas personas recomiendan olvidar y seguir adelante, como si nada hubiese pasado. Yo no puedo. Si de verdad existen los imposibles, ese sería mi imposible. Por más que lo intento, el recuerdo viene con fuerza, similar a un temporal de proporciones catastróficas. Los malditos recuerdos, esos espeluznantes recuerdos me siguen, me alcanzan, me toman y se introducen en mi cuerpo.
Todo ocurre cuando quedo expuesta a la soledad y a la inmovilidad. Por eso no me gustan las vacaciones, me hacen mal, me hacen recordar que no debo existir en la realidad, quizás en otra dimensión, pero no aquí, donde se le ha hecho daño a mucha gente por culpa de los pensamientos oscuros.
Pronto emprenderé un viaje, no me sentiré sola, pero volveré al lugar de los hechos, al menos ya no está esa cama fría y gris que albergó tanto dolor.
Hay tanto que decir, pero ya esta dicho. Y lo sabe la persona más importante. Con eso me basta. A pesar que la tristeza me embargué cada vez que me encuentre sola, esta la convicción de haber dicho la verdad a la persona que esta junto a mi, con la cual no hay secretos, donde todo es transparente, como debería ser siempre en cada relación, independiente de cual fuese: padres, amigos, pareja, etc.
No hay nadie en el mundo que sea como él, comprensivo y amoroso, dispuesto a escucharme y darme una palabra de aliento, de confortarme con sus abrazos y mimos para que me sienta bien y ya no piense en la banalidades horrorosas de la vida. Es por eso que me siento mal y con un poco de miedo, miedo porque dos días estaré sin él, físicamente. El miedo es fuerte y doloroso, tan fuerte que no me ha dejado contarle lo que me pasa, lo que siento. Muestro una cara pura, dulce y serena, tratando de decir que no pasa nada, que estoy bien, que no hay para que preocuparse. Pero la soledad esta haciendo de las suyas.
Es imparable y mortal.
fotografía: Raúl Rodriguez

1 comentario:
Los recuerdos Karlita siempre estan ahí jamás se borran, y más aún si esos recuerdos son dolorosos y te hicieron daño en su momento, pero siempre hay una luz que te ayuda a superar todo lo malo, tú tienes una luz potente junto a ti y como tú misma dices es la que te escucha, te ayuda, te mima y acepta tal cual eres y eso es hermoso para cualquier ser humano.
Existir en otra dimensión es el deseo de muchos, el hecho de no sentirte parte de este mundo es latente en muchas personas, no te sientas sola porque nunca estamos solos y si en algún momento estas sola aprovecha esa soledad para pensar, meditar, y hablar contigo misma, cierra tu mente a los recuerdos dolorosos y que te hacen daño y trata de que esa soledad sea el punto de encuentro con lo más profundo de ti, con lo más hermoso de ti, ten fe Karlita y se fuerte,tú sabes que expresarse a través de la escritura es lo mejor, y si no te atreves a decirle a alguien tus sentimientos, o tu pensar la mejor opción es escribirlo para darselo a conocer eso siempre me ha resultado porque da la instancia para hablarlo y desahogarte como debe ser. Sonríe Karlita que estoy segura que son más las cosas buenas por las cuales vives y te expresas que las negativas, tú eres una persona alegre y hermosa.
Muy buen escrito y muy bonito blog. saludos carñosos.
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