viernes, 10 de junio de 2011

¿Dimensión desconocida?

Anoche pasó algo muy extraño con mis sueños. Vivencié lo que podría llamarse como "dimensión paralela", es decir, mis otros yo viviendo paralelamente en otras dimensiones. Esos "yo" son resultado de las decisiones que no elegí ante un determinado suceso, como por ejemplo elegir un helado de frutilla o de frambuesa.
Lo de anoche fue un tanto escalofriante, pues soñé con el chico que me gustaba hace como 6 o 7 años. Era casi un amor imposible. Era amigo de mi primo y vivía en otra ciudad. Al parecer, ya no recuerdo, tenía novia. Yo era un tanto tímida y no sabía como reaccionar frente a ese nuevo sentimiento que en mí surgía. En fin, eso ya está cerrado. Pero lo que sucedió ayer me dejó atónita:

Estaba en la casa de mis tíos junto a mis padres. Allí estaba él, ese chico que me llevo a conocer Pearl Jam. Aún recuerdo su cara: blanca invernal, ruliento, bajo, con bella sonrisa, esa que me cautivo en aquellos tiempos. 
Me sonreía y yo también. Eramos cómplices (aún no entiendo como pudo pasar eso si en el hecho real nunca le hablé. La única conversación que tuvimos fue por messenger) con nuestras miradas. Aún no eramos nada, más que amigos. Pero yo intuía que ese día sería especial, que me diría todo lo que mis oídos querían escuchar...

Jamás sabré que pasó, pues mi sueño fue abruptamente interrumpido por mi gata que pedía un poco de comida y por el remordimiento de estar engañando a mi novio con otro, aunque sea mentalmente. Aunque confieso que me hubiese gustado que el sueño continuara para saber, en definitiva, si esa relación hubiera dado frutos.

(Yo creo que no, la distancia nunca es buena, tarde o temprano enfrían las relaciones)

Sólo queda esperar si mi subconsciente vuelve a hacer de las suyas.

domingo, 5 de junio de 2011

Tiempo atrás



La segunda guerra mundial dividió al mundo.
¿A quién dividirá mi pequeña guerra mundial?

sábado, 4 de junio de 2011


Ella sentía temor…

Un temor desconocido y a la vez tan familiar como el dulce de leche que compraba cada domingo en el supermercado.
Había cometido una falta y sentía miedo por lo que vendría. Quizás sus imaginaciones no eran más que eso, sólo imaginaciones burdas que no significaban mucho en esta dimensión, pero se preocupaba por lo que pensaría él.
Él la quería mucho. Era su miel y su delirio, sus ojos, el agua que necesitaba para saciar la sed descontrolada del día cansador.
Pero el problema de ella era, sin lugar a dudas, la mente soñadora que le permitía vagar por cada rincón del universo.

…Peligroso….

[Se había imaginado como sería la vida sin él, sin sus abrazos y sus besos. Sin el calor celestial que la convertía en la mujer más especial de todas. Era única en su especie. El resto de féminas componían lo que ella llamaba “cotidianidad absurda”. ¿Era pecado pensar en otro que no fuese él? Y ¿era pecado, más aún, pensar en un reemplazante mayor? ¿Cercano? Seguramente sí, en absoluto. Al menos para el común que la rodeaba.
Ese hombre, alto, delgado, blanco como las rosas del jardín de la casa grande, maduro e intelectual… parecía interesante. Para los sueños. La realidad, en esta ocasión, quedaba fuera del juego.]

Se despojaba de los celos enfermizos y del bodrio nocturno.

Se cortaba la piel           en                            c u b o s.

Unasonrisafingida

Miel                         agraz

Mi e             d                                                         o

Fueeeeeeeeeeeera

Te quiero

(y lo demás, es sólo para el inconsciente loco de mi mente)