lunes, 19 de septiembre de 2011


Cada vez que quiero actualizar este blog me invade el miedo. ¿Qué hago si me refugio en canciones que hablan de ti y tus elocuencias? ¿Acaso me estoy enamorando de un fantasma? Lo único que tengo claro es que te has convertido en mi amor platónico, de esos que llegan a lo más profundo del corazón y que son secretos.

(y serán las últimas palabras dedicadas a ti en este espacio)

miércoles, 20 de julio de 2011

Cuando las canciones evocan recuerdos

Este dolor en el pecho me hace sangrar las entrañas y el corazón, aturdido de tantas imágenes borrosas de un pasado sin futuro y amor. 

Confusas son las lágrimas que recorren cada centímetro de ese rostro demacrado, producto de un resfrío mal cuidado. ¿Sangrar por no haber elegido otro camino o por haber dejado escapar al príncipe de la adolescencia?

La enfermedad se convirtió en salvación. La aisló del ruido, de las palabras, de la gente. Confiaba en el silencio y la oscuridad como terapeutas, la lluvia como remedio y el viento como la mano tierna y bondadosa que todo lo cuida.

[Quizás es verdad que... "La vida no siempre se trata de ganar o tenerlo todo. A veces, es perderlo todo y dejar ir lo que era tuyo."]

martes, 12 de julio de 2011

"Te doy una canción
si abro una puerta
y de las sombras sales tú,
te doy una canción de madrugada
cuando mas quiero tu luz"

Te doy una canción - Silvio Rodríguez

domingo, 10 de julio de 2011

Domingo por la mañana

...

Me encanta revisar mis cuadernos de 1° de Universidad cuando cursaba el bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales. Mis escritos eran mucho más creativos y potentes, quizás por lo que sentía en ese momento, por esas ganas enormes de cambiarme de carrera, por sentir que estaba en el lugar equivocado y que de alguna manera debía expresarme ante el resto de mortales.

Hoy me considero una persona normal, agradecida de todo lo que me rodea. 
La felicidad es algo más complicado en mi mundo, pues muchas veces pienso que la felicidad no fue creada para mí. La gran mayoría al verme piensa que soy una persona que tiene todo para ser feliz pero no es tan simple la cosa. 

Interiormente hay vacíos que deben ser completados. Y comprendidos. 

Mi interior es como un puzzle difícil a medio armar. 


miércoles, 6 de julio de 2011

El amor, el amor, el amor...


3 años y 8 meses 

(y porque nuestro amor llega de aquí al cielo y más allá)

:*

viernes, 10 de junio de 2011

¿Dimensión desconocida?

Anoche pasó algo muy extraño con mis sueños. Vivencié lo que podría llamarse como "dimensión paralela", es decir, mis otros yo viviendo paralelamente en otras dimensiones. Esos "yo" son resultado de las decisiones que no elegí ante un determinado suceso, como por ejemplo elegir un helado de frutilla o de frambuesa.
Lo de anoche fue un tanto escalofriante, pues soñé con el chico que me gustaba hace como 6 o 7 años. Era casi un amor imposible. Era amigo de mi primo y vivía en otra ciudad. Al parecer, ya no recuerdo, tenía novia. Yo era un tanto tímida y no sabía como reaccionar frente a ese nuevo sentimiento que en mí surgía. En fin, eso ya está cerrado. Pero lo que sucedió ayer me dejó atónita:

Estaba en la casa de mis tíos junto a mis padres. Allí estaba él, ese chico que me llevo a conocer Pearl Jam. Aún recuerdo su cara: blanca invernal, ruliento, bajo, con bella sonrisa, esa que me cautivo en aquellos tiempos. 
Me sonreía y yo también. Eramos cómplices (aún no entiendo como pudo pasar eso si en el hecho real nunca le hablé. La única conversación que tuvimos fue por messenger) con nuestras miradas. Aún no eramos nada, más que amigos. Pero yo intuía que ese día sería especial, que me diría todo lo que mis oídos querían escuchar...

Jamás sabré que pasó, pues mi sueño fue abruptamente interrumpido por mi gata que pedía un poco de comida y por el remordimiento de estar engañando a mi novio con otro, aunque sea mentalmente. Aunque confieso que me hubiese gustado que el sueño continuara para saber, en definitiva, si esa relación hubiera dado frutos.

(Yo creo que no, la distancia nunca es buena, tarde o temprano enfrían las relaciones)

Sólo queda esperar si mi subconsciente vuelve a hacer de las suyas.

domingo, 5 de junio de 2011

Tiempo atrás



La segunda guerra mundial dividió al mundo.
¿A quién dividirá mi pequeña guerra mundial?

sábado, 4 de junio de 2011


Ella sentía temor…

Un temor desconocido y a la vez tan familiar como el dulce de leche que compraba cada domingo en el supermercado.
Había cometido una falta y sentía miedo por lo que vendría. Quizás sus imaginaciones no eran más que eso, sólo imaginaciones burdas que no significaban mucho en esta dimensión, pero se preocupaba por lo que pensaría él.
Él la quería mucho. Era su miel y su delirio, sus ojos, el agua que necesitaba para saciar la sed descontrolada del día cansador.
Pero el problema de ella era, sin lugar a dudas, la mente soñadora que le permitía vagar por cada rincón del universo.

…Peligroso….

[Se había imaginado como sería la vida sin él, sin sus abrazos y sus besos. Sin el calor celestial que la convertía en la mujer más especial de todas. Era única en su especie. El resto de féminas componían lo que ella llamaba “cotidianidad absurda”. ¿Era pecado pensar en otro que no fuese él? Y ¿era pecado, más aún, pensar en un reemplazante mayor? ¿Cercano? Seguramente sí, en absoluto. Al menos para el común que la rodeaba.
Ese hombre, alto, delgado, blanco como las rosas del jardín de la casa grande, maduro e intelectual… parecía interesante. Para los sueños. La realidad, en esta ocasión, quedaba fuera del juego.]

Se despojaba de los celos enfermizos y del bodrio nocturno.

Se cortaba la piel           en                            c u b o s.

Unasonrisafingida

Miel                         agraz

Mi e             d                                                         o

Fueeeeeeeeeeeera

Te quiero

(y lo demás, es sólo para el inconsciente loco de mi mente)

domingo, 22 de mayo de 2011

Una de las cosas que detesto es que me tilden de insegura. Tal vez tenga un poco de ello, pero en situaciones donde ves que la cosa tiene algo de razón, una piensa y mucho. Lo peor es que te miran con cara de loca y de estar haciendo el ridículo más grande de tu vida. Pero a mi no me importa, pues soy una cajita de sorpresas, que dependiendo del día y del clima saca lo mejor y lo peor de sí.
Hoy saqué un producto híbrido de mí, ni bueno ni malo y la persona responsable deberá hacerse cargo de sus actos. 

Pensar y actuar mejor.
Yo no me preocupo, me siento como un vegetal que solo respira, esperando el viaje infinito.

domingo, 15 de mayo de 2011

Fluir de la conciencia en un día nublado

Yo no tengo preocupaciones. Me siento una persona feliz. Tengo casa, libros, ropa, cama, dulces, lápices, gato, notebook, amor, pololo, programa televisivo mental, comida, lluvia para el corazón, pruebas para revisar, vocación por enseñar, chocolates escondidos, sueño, pena y un poquito de azúcar para teñir el cielo.
Mis preocupaciones son estúpidas, fuera de foco, graves y fuerte en palabras. Pero no importa, al menos no tengo que preocuparme que mi pololo se fije en mi madre y que yo sufra por tamaña desilusión como sucede con millones de niñas que odian a sus madres por ser más regias que ellas (viejas con temperatura subida).

Eso es lo bueno de tener padres mayores.

Me considero una persona bipolar.

sábado, 16 de abril de 2011

El día que volvió a ser dulce


El día se presentaba cálido, sin contratiempos. No había una sola nube que acompañará la majestuosa capa celeste de cielo.


- Es perfecto-. Se decía a sí misma. Perfecto para salir a dar una vuelta y olvidar aquellos recuerdos de la mañana, que no hacían más que producir nervios y descontrol en su organismo. La vida le había enseñado de golpe todo lo que debe aprenderse con mesura y por fases, y así sería menos drástico el cambio. Las secuelas podían generar trastornos graves en su personalidad y en las relaciones que, en un futuro, entablaría con sus más cercanos.

Aroma a canelo y ciruelos. Aroma a campo. Aroma a hierba fresca y tierna. Era ideal, pues la trasladaba a sus años más tiernos de infancia, donde no preocupaban los asuntos de los adultos, es más, las cosas de los adultos eran simples banalidades para ella. No graficaban en nada su mundo dulce, un mundo que existió hasta la adolescencia.  Luego de eso, el mundo se tiñó de gris, entrando consigo abstracción e inusualidad.

A pesar de todo, hoy volvía a sonreír, a ser feliz. Sus manos tocaban suavemente las coloridas flores del jardín. Una abeja se posaba en una rosa blanca, extrayendo el polen de la flor.
Bajó las escaleras, abrió el portón y salió. A paso lento, caminó sin rumbo conocido. Sus acompañantes: un paraguas amarillo y un bolso de tela, elaborado con parches de diferentes telas.

Lo importante: apreciar la sencillez y la belleza de lo cotidiano.

viernes, 8 de abril de 2011

sábado, 26 de marzo de 2011

Reinvento

De la forma más insólita crecí de golpe. Más bien me di cuenta de lo grande que estaba, que ya no podía jugar a ser una niña con berrinches y pataletas. Pasar a esta nueva etapa implica muchas cosas, entre ellas el poder comportarse de forma racional. Justamente ahí está la disyuntiva. Yo nunca he sido una persona racional, mis impulsos son más fuertes que yo y simplemente expreso lo que siento. No hay peros ni explicaciones. No hay nada.

[Él, maduro, sus fotografías, tal vez estudió fotografía. Seguramente. Hay evidencias. Y que me importa lo que haya hecho con su estúpida vida. ¿Acaso alguna vez le importó la mía? Hemos crecido, ambos, de distintas maneras, con diferentes colores. Negro o azul. Verde o rojo.]

Nuevamente cierre de una etapa, esta vez crucial, pues no se trata de cursos pequeños o de dar por finalizado problemas que no dejan dormir por la noche. 

Susto. Temor. Miedo. Pánico.

Bienvenida realidad.


[Sólo sé que fue importante. Fue parte de una etapa de mi vida, oscura, pero etapa al fin y al cabo. No hubo una relación de amistad, menos de amor. Fue una relación invisible que a nadie le importó. Sólo a mí. Una relación que se desgastó con el paso del tiempo y que ahora sólo es un recuerdo vagabundo.]

jueves, 27 de enero de 2011

Obsesión (Primera parte)


Era la tercera vez que su novio la invitaba al cine. Ya conocía el lugar, especialmente la pantalla gigante que nunca imagino en su vida, pues estaba acostumbrada a ver filmes en el televisor pequeño de su casa.
Sacaron boletos para la función de las siete y media, ya que a esa hora no había mucha gente, sólo niños y sus madres, las cuales como gallinas de corral los cuidaban, evitando que escaparan, siempre jugando a las bromas de mal gusto.
Pensando en la economía de sus bolsillos, compraron un paquete mediano de palomitas y dos latas de gaseosas fuera del local de golosinas que pertenecía al cine. El dinero escaseaba, no eran tiempos de despilfarros. Ir al cine era un pequeño gusto que se daban, premiando al amor y a la felicidad por mantenerse tantos años juntos, a pesar de los altibajos que hayan sufrido a lo largo de su relación.
La película era fantástica.
Alucinante para ella, pues el futuro siempre lo construía en base a sueños, no como el resto de personas, que generalmente construyen su mundo bajo estatus sólidos como mármol, donde es imposible la presencia de pequeñas piedras que puedan obstruir el trabajo de años. Ella era una soñadora empedernida, de eso no había duda. Y él no se quedaba atrás. A pesar que mostraba un carácter serio y firme, su vida estaba hecha de sueños que pensaba cumplir a mediano plazo. Sus sueños estaban constituidos por viajes, hijos malcriados (en el buen sentido) y amorosos, colecciones de carritos bombas y comics de Star Wars, poleras con estampados de sus grupos de música favoritas y estar siempre con ella. Eso lo tenía claro, pues siempre lo recalcaba, especialmente cuando ella sufría del ataque de celos.
Los celos para los que no conocían a esta singular pareja, podrían catalogarse de enfermizos, llegando a un estado de locura. Para él no representaban más que niñerías tiernas de parte de ella. Sólo de ella. Eso detestaba. Que él nunca le hiciera alguna escena de celos, por más mínima que sea. Parece extraño, ya que la mayoría desea que sus parejas sean comprensivas, evitando las discusiones por culpa de terceros que no tienen la culpa de nada. Y no deberían porque tenerla, ¿o a veces ocurre lo contrario?
La película finalizó. Risas y más risas se escuchaban en la sala número cuatro. La compra ilegal salió perfecta. Nadie del recinto se dio cuenta que habían palomitas y gaseosas tránsfugas en la cuatro.
Un estómago perfectamente mañoso empezó a dar señales de hambruna. No quedó otra que pasar a comprar a un lugar de comida rápida. El local de él. El local que ella odiaba, a causa de los horarios, pues pasaba gran parte del día sola en la casa, sin entretención. Su única acompañante era la televisión, que no aportaba mucho con sus programas faranduleros y de talentos algo perdidos.
Pidieron dos sándwiches para llevar a casa. La espera se hizo larga. El mismo chico entregando los pedidos. Alto y delgado. Poca armonía pensaba ella, especialmente si los compañeros de aquel muchacho eran algo rellenitos. Sonríe y espera impaciente la entrega de los panes con mayonesa casera. Su novio la abraza y le da un beso en la mejilla, como símbolo de amor.
Aquel muchacho se parecía a alguien, sí. Parecía haberlo visto en algún lugar. Pero no quería pensar en eso. No. No. Cualquier pensamiento hacia otra persona la descolocaba, más si su novio la acompañaba. Sentía culpa, sentimientos de estar haciendo algo mal, aunque no era algo malo, todo lo contrario. Esa cara la había visto, tal vez en la Universidad o en la calle. Se había obsesionado con saber de donde provenían aquellas facciones.
Más tarde, ya en su casa, jugando con las diversas aplicaciones de Facebook, se acordó del episodio del local de comidas, de nuevo esa imagen, esa persona desconocida pero conocida a la vez. Había un parecido con una chica que tenía de contacto en la red social. Se dispuso a buscar, pero desafortunadamente no halló nada. Se daba por vencido. Y le haría caso a su novio. “Sí, seguramente lo viste en la Universidad, ya te dije.”
Pensó que todo había acabado, pero ahora venía lo más difícil: culpa. ¿Por qué? Por haber pensado tanto en un desconocido, mientras su novio le hablaba de la serie que miraba todos los días.
(Aquella culpa podía utilizarla a su favor. Si hablaba harto de la situación, surgirían en él pequeños cristales que llevarían el nombre del sentimiento que ella esperaba y esperaba: celos.)
Ese desconocido no valía la pena, pero ella se sentía mal, y aparecía por su mente el concepto de infidelidad mental. “¿Cómo se lo digo?” “¿Cómo le digo que me siento mal por haber pensado en alguien ajeno a mí tanto tiempo?”

¿Entendería su novio aquella descabellada obsesión?


sábado, 22 de enero de 2011

Confesiones


Siento que mi vida es una película. Pero una película de esas malas para uno, no para el espectador, quien se siente feliz al estar frente a drama y llanterío.
Los protagonistas siempre son los más afectados, los que sufren, los que ven como su vida se despedaza por dentro, mientras un par de ávidos seres intentan conseguir el mejor asiento, las mejores palomitas y la mejor compañía que pueda ayudarlos a digerir las imagenes emotivas alucinantes.
Para mi no hay nada alucinante, sólo decepción, desesperanza, martirio, colores negros que juegan con la superficialidad de mi ser. No hay nada que hacer frente a un hecho del pasado. Muchas personas recomiendan olvidar y seguir adelante, como si nada hubiese pasado. Yo no puedo. Si de verdad existen los imposibles, ese sería mi imposible. Por más que lo intento, el recuerdo viene con fuerza, similar a un temporal de proporciones catastróficas. Los malditos recuerdos, esos espeluznantes recuerdos me siguen, me alcanzan, me toman y se introducen en mi cuerpo.
Todo ocurre cuando quedo expuesta a la soledad y a la inmovilidad. Por eso no me gustan las vacaciones, me hacen mal, me hacen recordar que no debo existir en la realidad, quizás en otra dimensión, pero no aquí, donde se le ha hecho daño a mucha gente por culpa de los pensamientos oscuros.
Pronto emprenderé un viaje, no me sentiré sola, pero volveré al lugar de los hechos, al menos ya no está esa cama fría y gris que albergó tanto dolor.
Hay tanto que decir, pero ya esta dicho. Y lo sabe la persona más importante. Con eso me basta. A pesar que la tristeza me embargué cada vez que me encuentre sola, esta la convicción de haber dicho la verdad a la persona que esta junto a mi, con la cual no hay secretos, donde todo es transparente, como debería ser siempre en cada relación, independiente de cual fuese: padres, amigos, pareja, etc.
No hay nadie en el mundo que sea como él, comprensivo y amoroso, dispuesto a escucharme y darme una palabra de aliento, de confortarme con sus abrazos y mimos para que me sienta bien y ya no piense en la banalidades horrorosas de la vida. Es por eso que me siento mal y con un poco de miedo, miedo porque dos días estaré sin él, físicamente. El miedo es fuerte y doloroso, tan fuerte que no me ha dejado contarle lo que me pasa, lo que siento. Muestro una cara pura, dulce y serena, tratando de decir que no pasa nada, que estoy bien, que no hay para que preocuparse. Pero la soledad esta haciendo de las suyas.

Es imparable y mortal.


fotografía: Raúl Rodriguez