sábado, 4 de diciembre de 2010

Frió. Pensativa. Rabia. Pensativa. Envidia. pensativa. No entendía porque regresó. El frío a veces resultaba un buen reflexionante y le ayudaba con ideas para sostenerse frente al mundo. La garganta sentía una nudo. Anudea. Ella también. La garganta pensaba en como se enfrentaría al próximo alimento con el cual bailaría hasta el anochecer. Verdad que a ti hay que explicarte todo. Que poco lector participativo eres. Sus ojos se cerraban, estaba débil (¿psicológicamente?). Quería desaparecer, olvidarse del cielo, del infierno y del purgatorio (si existía). Se miraba frente al espejo. Piel pálida, pelo opaco, ojos sin vida, manos desorbitadas, uñas desalineadas. Libros, más libros, necesitaba libros para leer, los deseaba, los llamaba con todas sus fuerzas, palabras, olores y amores. Un hueso crujió. La edad pensaba. “Ya estoy vieja”. Todos admiraban su nueva hermosura y feliz caminaba por el túnel de la vida catastrófica. ¿Suficiente? Ojos cerrados, basta ya! No los serviré. Esa prueba. Azul. Agua. Mañana es un nuevo día para sufrir. Estaré ausente pero presente. Gracias por la MAYUSCULA.................walking in the sun.....................,

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