La tormenta se había desatado en su interior. La calma, aparentemente, había llegado a su vida. Todo aclarado; los problemas, las molestias, los matices de discrepancia. Pero ¿porque todavía una tempestad recorría lo más profundo de su corazón? ¿Qué hay en ese objeto que lo hace tan especial? ¿O acaso es la necesidad de observarlo y dejarlo ir? No hay respuestas, no hay nada que pueda dar solución a esta interrogante que se ha convertido en un buque de guerra que pronto chocará con la roca erguida en el mar.
Una roca que no soltará lo que es suyo.
[...fascinante, atrayente pero etéreo. Soy Ícaro tratando de alcanzar ese astro que me mantiene encantada]
No hay comentarios:
Publicar un comentario