martes, 23 de julio de 2013

La pieza

En un día frío como hoy (y no puede ser más perfecto que hoy), aquella chica de cabello castaño y rizado se da cuenta que su vida no puede estar más quebrada. ¿A qué se debe todo esto? Ni ella lo sabe. Pero cree tener la respuesta a esa interrogante que viene punzando hace un buen tiempo. Los libros son verdaderas revelaciones...

¿Y por qué le duele ver parejas tomadas de la mano, demostrándose el más puro amor? ¿Por qué aún siente ese nudo en la garganta? Y para que hablar de las lágrimas que recorren sus mejillas, llenas de incertidumbre, miedo y asombro. Lágrimas de revelaciones que justo en el momento menos oportuno se dan a conocer. Esto no debería estar pasando, ella debería estar feliz, pues lo tiene todo (todo lo que los demás desearían tener): un novio que la adora, un trabajo, una gata loca que le alegra los días más aburridos, ropa, cosas tecnológicas, una vida independiente, ¿qué tan independiente?) pero algo falta o más bien, algo no encaja. 

La pieza perdida. Ahí esta la clave de todo.

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