Confusas son las lágrimas que recorren cada centímetro de ese rostro demacrado, producto de un resfrío mal cuidado. ¿Sangrar por no haber elegido otro camino o por haber dejado escapar al príncipe de la adolescencia?
La enfermedad se convirtió en salvación. La aisló del ruido, de las palabras, de la gente. Confiaba en el silencio y la oscuridad como terapeutas, la lluvia como remedio y el viento como la mano tierna y bondadosa que todo lo cuida.
[Quizás es verdad que... "La vida no siempre se trata de ganar o tenerlo todo. A veces, es perderlo todo y dejar ir lo que era tuyo."]
1 comentario:
Hola! Ahora yo también te sigo; ¡no te dejaré de leer! creo que escribes muy bien, saludos de Ada :D
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