Hoy fue un día de viajes. Los fines de semana tomó mis maletas, subó a un bus y me dirijó hacia un pueblito tranquilo y verde. Allí me esperan con alegría, abrazos y mucha comida. Me encantan las ensaladas de lechuga y tomate, con un poco de cilantro. Mejor si es acompañado con choritos de tarro.
Mañana viajaré a Osorno.
Y será otro día de vehículos, tacos, gente y estrés. Lo único distinto es ir al cementerio a dejaar flores. No me gustan los cementerios. Son feos y quitan la energía. Así dicen. Qué se yo, aunque hay algo de verdad. Siempre que voy a un cementerio llegó a mi casa sin ánimo, mal genio, desgastada por completo. Tal vez los muertos se divierten conmigo. Así como yo me divierto con la gente que se cree poeta. La situación es tragicómica. Es divertido ver como algunas personas imitan ciertos estilos creyéndose los inventores de la última vanguardia literaria. El intento de imitación es pésimo, deberían hacer un curso de Artes Escénicas, de esa forma aprenderían a ejecutar sus movimientos con mayor credibilidad.
Yo no soy poeta. Sólo escribo lo que pienso y siento en el momento.
1 comentario:
Los pseudopoetas siempre son olvidados y uno que otro falso poeta prospera con poesia comercial y barata. Es mejor seguir viajando a fingir.
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